17 jul. 2011

Mala vida

Dentro de mi terapia personal el tratamiento de choque principal es la música, y espantar mis demonios por medio de su interpretación o composición. Hace poco, alguien a quien consideraba mi amigo me dijo algo así como que debía de dejar de "lloriquear por trabajar en una gasolinera"; bien, puede que tenga razón, pero como me pareció un comentario lleno de estupidez y mala baba a partes iguales, lo que hice fue dejar a mi ex amigo cocinándose en su jugo de autocomplaciencia y seguir lloriqueando, que es la única manera que tengo, la única terapia que funciona, para soportar todo este asunto.

(la letra, más abajo)



Acabo de grabar este tema que habla sobre lo jodida que se pone la vida a veces... No tenía intención de grabarlo yo solito, pero el verano hace que mi banda, Los Ciclones, funcione a medio gas y apenas nos reunimos a ensayar. Ya hemos empezado a montarla y quedará espectacular (mucho mejor que a mí solo) cuando tenga el talento de 5 músicos sumado.
El tema es un disparo de Rythm&Blues en to'l medio del corazón, sin velocidad, pero con mucho swing y es de esos temas que se prestan a improvisaciones en directo. Podéis estar tranquilos, no lo he hecho en esta grabación.
Los instrumentos que se oyen son mi viejo y querido bajo Ibanez TR, Guitarra acústica Takamine EG523SC (grabada al aire), Epiphone Les Paul Custom Zakk Wylde con distorsionador BOSS D1 y se oye algo de armónica, una Hohner Blues MarineBand de tonalidad A, o sea, La. La batería está montada a medias con dos sistemas: una parte la he programado yo (aquí bombo-bombo, aquí caja, aquí charles, charles, charles, charles, aquí...) con un editor de midi y la otra son loops (secciones de batería -en este caso- ya grabadas, disponibles en muchos sitios) que he ido combinando a mi antojo para componer la base rítmica de la canción.

Por si no funciona el reproductor, abre esto en una pestaña nueva y lee la letra, plis.:
http://www.goear.com/listen/a67ae47/mala-vida-wolffo-el-ciclon-de-valdemorillo
MALA VIDA, by Wolffo.
Yo no me canso de pedir
tú no te cansas de no dar
y así las cosas, vida, te me escapas
sin nada que aclarar

Y cada vez que vuelvo a ver
a un amigo que se me va
me hago una muesca en el alma:
otra cruz en la espalda, y a callar.

Dame un clavo ardiendo, un ancla oxidada,
que me quede como estoy;
Virgencita idiota ¿es que no lo notas,
cuándo me toca a mí?
La mala vida no es vida, ni es mala en realidad,
Te toca, o te la ganas,
qué más da…

Un ritmo que te mata, la Visa que te atrapa
y un curro de mierda que no te deja en paz;
una hipoteca inmortal, un jefe subnormal,
todo te da vueltas y no dejas de llorar.
Perdóname, nena, no veo la luz
Quédate a mi lado, mi luz eres tú.

La mala vida no está mal
la mala vida en realidad,
es sólo fina ironía, una enseñanza divina
es aprender...

... a soportar a los demás
a saber que no volarás,
a ponerte en tu sitio,
a no pillar ni ripio y a callar

Me agarro a mi silla, déjate de historias,
no me moveré de aquí
¡Oh, diosa Fortuna! boba inoportuna,
¿por qué me señalaste a mí?
La mala vida no es vida, ni es mala en realidad,
te toca, o te la ganas, te da igual…

Un ritmo que te mata, la Visa que te atrapa
y un curro de mierda que no te deja en paz
una hipoteca inmortal, un jefe subnormal
todo te da vueltas y no dejas de llorar.
Perdóname, nena, no veo la luz
Quédate a mi lado, mi luz eres tú.

Espero que os guste.
:)

20 may. 2011

Yo tengo una amiga

Yo tengo una amiga, una amiga mía, muy mía y muy amiga, que nunca deja de sorprenderme. Tiene los pies chiquititos y muy lindos, y siempre te abre la puerta de su casa. Es imposible saber si la molestas, si la pillas en mal momento, porque siempre te lleva a su cocina, te sienta y te pone una cerveza, un vino o lo que sea... quizá no debería haber empezado a hablar de esto, porque su gran fallo vital se refiere a esto, a sus deberes de anfitriona: nunca tiene PepsiMax. Ahora tiene PepsiLight, que es mejor que nada, lo sé, y la tiene sólo por mí, pero por dios que no le perdono del todo que no me tenga unas PM fresquitas en la nevera por si allí me presento.
Tiene una bonita colección de blusas blancas de diferentes colores(1) y le sienta muy bien el pelo recogido, pero a mí me gusta verla con el pelo suelto, porque yo soy así de pelmazo. Siempre sabe de qué hablar y siempre te hace sentirte una persona especial. 
Mi amiga ha sufrido, en los últimos años, uno de esos reveses de la vida que nadie quiere para sí, y a mí me gusta más, y la quiero más desde que ese revés no ha podido llevársela por delante. No es que me alegre del revés, qué va, es que todo ese asunto ha hecho que mi amiga se revele ante mí en toda su admirable grandeza.
El amor que por ella siento es genuino y ella, que lo nota, porque soy hombre de cariño pegajoso y pelmazote, parece recibirlo como si en vez de eso, una condena, fuera un regalo del cielo. Yo me conozco: sé que mi amor no es bueno para el destinatario, pero ella lo recibe como si lo fuera y eso, claro, sólo hace que la quiera cada día más.
Tiene ante sí una vida nada envidiable, creedme. Tiene ante sí la mayor papeleta que una mujer puede tener. Con todos los pronunciamientos desfavorables, casi todo en contra, el viento, las circunstancias dando por culo y el panorama desolador que comparte con el resto de los españoles, yo apuesto por mi amiga. Por su talento, por su coraje, por su inmensa bondad y generosidad, por su maravilloso espíritu indomable, sé que saldrá adelante, que sacará adelante a su prole y, si me arrimo sin disimulo a tan dadivoso árbol, a mí también.


Yo tengo una amiga que, de verdad, no es presa fácil ni para el más despreciable, astuto y experimentado cazador; yo tengo una amiga que es mucho más que un tesoro. Es la vida misma. Pura vida.


(1) ¿Blancas y de diferentes colores? Pues sí, fíjese usted por dónde.




EL CAZADOR, de Wolffo.



Después de Cimino y de Niro, Wolffo. Pero el cazador este del que hablo yo es bastante más sosainas, aunque al contar su peripecia alguien con mi genio, involuntariamente le dote de cierta prestancia. En fin, muchos divorcios son penosos, pero algunos, además, son especialmente crueles en el "pospartido" como dicen los memos. Este que inspira esta canción es uno de esos de vergonzante hombre y admirable mujer. La canción no ha pasado el filtro de Los Ciclones, así que se queda para mi repertorio en solitario. Me gusta mucho la línea de bajo (mi baratísimo Ibanez) y la guitarra eléctrica. En esta ocasión, mi nueva Epiphone Les Paul Zakk Wylde, con sus portentosas pastillas EMG, se lleva toda la gloria. Es rara la canción, pero me gusta. ¿Y a ti?

17 may. 2011

Un ¿brillante? disfraz

El asunto sería, entre nosotros, si soy capaz de discernir, al mirarte, si lo que veo eres realmente tú, o es sólo un disfraz hábilmente tejido. Y yo, mi pequeño trocito de esperanza, me pregunto al sujetarte entre mis brazos, de qué están hechos los sueños que me provocas. Finalmente, pequeño saltamontes, ¿eres tú a quien amo o es simplemente que me colgué de la imagen que de ti mi caprichosa imaginación ha modelado?
Lo cierto es que poco importa esa estéril discusión. Siempre serás para mí quien yo veo y no quien tú eres, si es que alguien, en algún momento, en algún lugar, es quien es. Somos lo que de nosotros perciben los demás, eres lo que de ti yo percibo, quieras ser tú lo que quieras ser. Ya puedo yo creer que soy alto, fornido, bronceado, ocurrente, sexual como un tigre y un ser de mágicas virtudes artísticas, que tú me verás como sea que me veas: gordito, desdentado, buena persona, cariñoso como un osito de peluche y un ser de nulas habilidades sociales. Lo cual que para mí, es el tuyo, con el que me viste tu percepción, un disfraz elaborado y mentiroso; y para ti, claro, el disfraz que me pongo no cuela. Entonces, ¿es realmente brillante el disfraz? Yo creo que sí.



El sábado pasado decidimos Los Ciclones montar este grandioso tema de Bruce Springsteen. Lo he grabado reproduciendo con el pc un midi de acompañamiento y tocando la guitarra y cantando en directo, así que el sonido es el que recoge la cámara al aire, sin tratar, por eso resulta, a ratos, un tanto caótico. Pero a hasta a eso resiste este monumento al buen gusto: al mal sonido y a mi interpretación. Qué gran canción del jefe.

26 mar. 2011

Breve (y falsa) biografía de los Ciclones

Los Ciclones son cinco músicos bastante malos, al borde del abismo musical. Se odian mutuamente, pero aguantan juntos porque, caramba, se pasa fatal diciendole a un tipo, por mucho que lo odies, que es idiota. Nadie sabría decir cuál de los cinco es más despreciable, por eso, dejamos aquí una breve nota personal de cada miembro, y vosotros decidiréis quién es peor.


Wilco es un estafador de guante blanco, de mirada torva y carácter pendenciero; maneja la navaja con soltura y no le gusta tener que repetir las cosas. Toca la batería porque se la robó a su mejor amigo de la infancia, asegurándole que se la vendería a buen precio. Formó Los Ciclones como una tapadera para su verdadera pasión: el contrabando de alargadores de pene.

pTer es un pirata informático de la peor especie; de apariencia dulce y sensata, cautiva a sus víctimas con elegancia inglesa... y acaba con ellas con eficacia germana. No le des nunca la espalda. Es un afamado ladrón de guitarras Fender (así consiguió las suyas) y un indiscrimado maltratador de hormigas y gorriones urbanos. También, si se encuentra depre, atropella gatos.

JJ trafica con armas nucleares, y bajo su tupé al estilo Elvis, se esconde un matón de discoteca capaz de matar a 15 personas en una noche (su récord personal). Toca el bajo porque le gusta marcar la pauta, y porque, dada la longitud y la solidez de su mástil, lo ha convertido en un arma letal cuando en algún concierto, un fan se pone demasiado cariñoso...Acaba de incorporarse a la banda, pero ya nos ha amenazado a todos.


Buch es un trilero de opereta: dedos rápidos, verborrea imparable e indescifrable, ten cuidado con el reloj si le das la mano despreocupadamente, porque... si es un reloj de marca, te has quedado sin él. Un expresidiario le aconsejó que para entrenar sus dedos para la actividad criminal, usara un teclado. Buch robó un piano a unos terroristas sirios yse presentó en el local de ensayo de Los Ciclones diciendo: soy vuestro nuevo teclista. Su mirada fría y el revólver con el que nos apuntaba nos llevó a admitirle el el seno de la banda.

Wolffo es un ratero de poca monta que roba para intentar seducir a mujeres un poco pasadas de peso pues, a pesar de lo que diga, le gustan las mujeres gorditas, la música italiana y los macarrones con chorizo. Como ladrón es particularmente torpe, como guitarrista, particularmente inepto y como persona, genéricamente pelmazo. Le gusta hablar de sí mismo y no consigue, por mucho que lo intente, calmar su voraz apetito ni, por lo tanto, reducir su perímetro abdominal. No tiene remedio.




Ódiales.


(pero apóyales... http://www.numberonemusic.com/losciclones )





22 mar. 2011

Salta la gazapa


Sucedió así: me llega un mensaje de mi casi abandonado MySpace,

Gxxs Hxxs dicePara: Wolffo, el ciclón de Vald... (ciclondevaldemorillo@myspace.com)Chain Reaction Me and my bro just listened to your music and we believe Lo que t no ves is a hit song you should try these guys take a look at the video they did excellent work for my bro's project last year anyway we wish you much success
Reacción en cadenaMi hermano y yo hemos estado escuchando tu música y creemos que Lo que tú no ves es un éxito deberías probar con estos chicos mira el video hicieron un trabajo excelente con el proyecto de mi hermano el año pasado de todos modos te deseamos mucho éxito (en inglés hay gente con la misma irritante manía de no puntuar los textos)

Yo qué sé. Puede que no sea más que humo; es decir,  seguro que el tipo trabaja en ese sitio, pero de todos modos, miro el video, entro en el sitio y me abro una cuenta de prueba gratuita (ya ha expirado) y la enlazo con mi MySpace. La cosa se pone graciosa: en los 30 días en que eso está activo se suscriben, nada menos, que 120 personas. No hay textos, ni fotos, ni nada, sólo 3 canciones. La gente entra y las escucha y, se supone, dan el keo a sus amigos.
Me llegan algunos mensajes (no muchos, pero sí una docena, más o menos) casi todos de estadounidenses que muestran entusiasmo por mi música y me dicen cosas del tipo "no puedo dejar de escuchar esas canciones", "tienes que subir más" "¿Dónde puedo comprar este tema?"... En fin, empiezo a pensar, ¿y si...?

A esto se une que Los Ciclones empiezan a funcionar, poco a poco, de nuevo; que mi antiguo jefe, eterno maestro y actual amigo Arturo Marugán me propone entrar a formar parte (haciendo de John) de un grupo que, exclusivamente, haga versiones de Beatles; que mi inesperado mentor en los media, el gran Juan V., me llame para decirme que quiere incluir en un disco recopilatorio un tema mío y hacer conciertos de presentación... ¿Y si...?


Total que, al final, me animo y digo, ¿por qué no probar? Y eso he hecho. Desde hoy, "Lo que tú no ves" está disponible para poder comprarla en la tienda de Apple iTunes Store. Cuesta 0.99€, pero vale muchísimo más.

Hace unos días me preguntaba si la liebre saltaría por donde menos se la esperara... puede que mejor que liebre, tenga que decir gazapo, o gazapa, en su caso, y en sus dos acepciones: puede ser un bluff, o algo tan recién nacido e insignificante que no suceda nunca nada; Ahora que... también podría ser una coneja, fructífera y prolífica, pero prefiero no soñar más. Me espera un guantazo de realidad: una semana sin descanso en turno de tarde en la gasolinera. ¿Y si... y si... ? ¡Menudo gilipollas estoy hecho!

21 mar. 2011

Un paseo dentro del paseo

Llevamos años caminando juntos... aunque a veces, justo es decirlo, a velocidades tan distintas y cada uno tan mirando a su margen del camino que pareciera que vamos cada uno por su lado. Y a lo mejor es así, juntos, sí, pero cada uno haciendo a su vez, su propio camino. Es posible ser muchas cosas a la vez, sobre todo si tu sonrisa, amplia acogedora y franca, lo aguanta todo. A veces, sin contártelo, imagino que nos separamos un poco del camino para dar un paseo que, de alguna manera, es parte del camino, de igual modo que, por ejemplo, por macabro que suene, la muerte es parte de la vida y lo que no es, en general, define, por defecto, lo que es.
Lo tuyo y lo mío es algo así: todo lo que hay incluye, rostro de mandarina, todo lo que no hay, lo que no puede haber y lo que, pudiendo ser, nunca será. A veces, ya lo ves, trato de hacer eso, que nos demos un paseo por fuera del camino, un paseo dentro de nuestro paseo vital, que rompa los hábitos y normas, si es que las hay, que nos hemos creado. Un paseo, una escapada marginal, colateral, un asuntillo que nos distraiga de la plúmbea simpleza de esta existencia vulgar.
¿Un paseo por el mar? Escribí esta canción pensando en ti, así que...

14 mar. 2011

La liebre se deja ver

Es curioso como suceden las cosas. Puede, no digo que sí ni que no, sino que puede que la liebre salga por donde menos se la esperaba. Dices que siempre sucede así y todo eso, pero yo no estoy, ni mucho menos, seguro de eso. Es más, creo que la liebre, si lo pienso sin hacerme fantasías innecesarias, estoy seguro de que la liebre está tan acojonada  que no piensa en saltar, ni por donde se la espera ni por donde no.
Mientras tú sigues ahí, a mi lado, imperturbable, y yo me pregunto por qué las cosas no son como deberían ser, y son tan tozudas y vulgares. En fin, aguanta, mi vida, y déjame que, al menos, pueda seguir viéndote.

1 mar. 2011

¡... y cinco!

El sábado pasado vinieron dos bajistas al santuario de Los Ciclones, para probar, a ver qué tal. Habíamos incorporado, la semana anterior, a un guitarrista, pero al bajista que probamos no le gustó la banda ni el proyecto, así que había que seguir buscando. Y teníamos dos candidatos.
El primero, Jose, en realidad, no era bajista, sino guitarrista, pero se había pasado al bajo porque lo que quería era tocar en una banda y, lo sabe cualquiera que lo haya intentado, lo que demandan los grupos por ahí es bajistas y bateristas, los guitarras sobramos.
Jose llegó, maravillosamente ataviado de rocker clásico, perfectamente vestido de negro (botas chúpamelapunta, pantalones intravenosos, camiseta y chupa ajustada) y con un tupé genuino, y una actitud de lo más colaboradora. Me gustaba mirarle mientras tocábamos porque cerraba los ojos y (no) miraba al techo y se notaba que, para dejar salir su música, primero dejaba que le entrara, en una actitud abierta, receptiva, muy musical. Se notaba que no era bajista en algunos detalles, pero yo me di cuenta de que ese hándicap lo supliría con talento musical y trabajo. Cuando le pedimos que intentara unos coros y Buch, él y yo hicimos un pequeño corro para hacer una par de armonías a capella, se lanzó sin tonterías y la cosa funcionaba. Jose se fue a las dos horas de haber llegado. Le acompañé a su coche y me despedí de él pensando que a la mañana siguiente le estaría llamando para que se uniera al grupo.
Unos minutos después llegó Arturo. Es zurdo. No iba vestido de nada. Sacó un bajo de 5 cuerdas, de luthier, y todo lo que he dicho de Jose y su estupenda actitud, vale para Arturo. Pero con una diferencia: Arturo es bajista y eso se nota hasta en la forma de poner las manos sobre el instrumento, hasta en cómo le cuelga el instrumento cuando no lo estás tocando y, simplemente, comentas algo con los demás. Humana, personalmente, también Arturo es un tipo de primera y desde que terminó la primera canción que tocamos juntos, creo que todos sabíamos que sería Arturo, si él quería, nuestro nuevo bajista.
(Al día siguiente me tocó la papeleta de llamar a Jose para decirle que él no era el elegido. Por alguna razón, tuve una empatía especial con él y el par de conversaciones y de emails que hemos intercambiado luego, me lo han demostrado: simpatizamos mucho. Tenemos una visión parecida y no descarto, si mis circunstancias mejoran un poco, hacer alguna cosilla con él, porque creo que juntos podemos hacer cosas chulas.)
Arturo es, de lejos, el mejor instrumentista de los cinco que ahora formamos la banda y nos va a ayudar, y mucho, a que sonemos de una manera más convincente. Más contundente. Si llega a entenderse bien con Bienve, el batería, Los Ciclones puede llegar a ser una gran banda de rock. Bueno, ya sabéis a lo que me refiero… a una banda de esas que entras en un bar cuando están tocando y hace que te quedes hasta el final. Que cantes y que bailes. No me refiero a otro tipo de éxito.
Una semana antes probamos y nos quedamos con Pedro, nuestro nuevo guitarrista. Ahora nos resta ensayar, ensayar y ensayar un poco más, a ver si este verano podemos dar algún concierto decente. Sinceramente, creo que con los cambios, en conjunto, vamos a mejorar, si en el local de ensayo y cada uno en nuestra casa, trabajamos en la misma dirección. Pero eso, ya sabéis, sólo podréis juzgarlo vosotros, si es que alguna vez nos visteis, si es que alguna vez nos queréis volver a ver. Yo no me lo perdería...

19 feb. 2011

Zakkie ya no es virgen

Como a perro flaco todo son pulgas, se me ha estropeado la cámara de video, así que esto está pillado con el móvil. Lo malo no es la imagen (imperdonable ese Wolffs en chándal), sino lo mal que se capta el sonido.
Me hice un backing track (un acompañamiento de batería, bajo y coros) y lo puse a todo trapo para poder exprimir el sonido de la guitarra (que es extraordinario), pero el resultado es que el micrófono incorporado del móvil no está preparado para eso y suena como el mismo culo, pero aún así, los oídos más finos podrán captar la especie de trueno del infierno que es esta guitarra.
En fin, ella es mi nuevo amor, y os la presento con sonido directo, equivocándome más que nunca, para que conozcáis a mi nueva compañera de fatigas, que tendrá que compartir el harén, eso sí, con Grettel y Minie (la Gretsch y la Takamine), aunque, se lo ha ganado en un día, y al primer polvo, en plano de igualdad.
¡Ay, si las mujeres fueran todas tan fáciles como Zakkie...!

17 feb. 2011

Tomando aire

Ocasional, sigularmente, me siento afortunado, o más bien, dulcemente mecido por la rueda de la vil Fortuna, en mi labor profesional que, de cotidiano, es una especie de Mar de las Desdichas en el que trato de no ahogarme, sobre todo, por que no me gusta el agua salada. Para hacerse una idea gráfica, la rueda de la Fortuna estaría sumergida al 90% en dicho mar, de modo que a veces salgo, tomo aire y me preparo para otra vuelta tapándome la nariz. A veces, sin embargo, el momento de respirar coincide con algún momento feliz y, raudo, saco mi cámara y capturo el momento (¿recordáis al operario ucraniano?).
En estos días, he tenido uno de esos momentos. Y he comprobado que soy una mala persona que disfruta con cosas que deberían ponerme triste. Y es que, a veces, merece la pena vivir. Estoy seguro de que muchos de vosotros, casi todos, tenéis un jefe. Pero, a ver, listillos, ¿cuántos de vosotros tenéis una Gefa?


¿A que mola?

16 feb. 2011

Balada de la lechera rockera

Cuando la crisis empezaba a apretar, pero ni siquiera me imaginaba yo a dónde llegaría, ni hasta qué extremo iba a afectarme, un amigo me pidió que si le hacía el favor de asistir a una reunión con un colega suyo, que tenía un negociete de compraventa de cosas (productos electrónicos, pequeños electrodomésticos y más cosillas) y que quería grabar un video, a modo de spot, para colgarlo en su web y mandarlo a potenciales clientes y todo eso. El objeto de la reunión era que le aconsejara sobre cómo hacerlo, que le asesorara en la creación de una especie de marco sobre el que él pudiera meter sus ofertas concretas (puntuales, decía él). El caso es que acabé mandándole por mail la idea y el guión y una solución muy baratita de producir. Me llamó en seguida: le encantó y se empeñó en pagarme. Le dije que no, que qué gilipollez, que no hacía falta… al final insistió, por lo menos es cubrir los gastos de los cafés, el desplazamiento, las molestias y le dije, de acuerdo, dame cien pavos y te invito a comer. Y quedamos así.

Cuando fui allí, estaban mi amigo y mi “cliente” ya con un par de cañas de ventaja sobre mí y me dijo mi cliente: “Toma, tu cheque” y me dio un estuche de guitarra con una viejas, pero encantadora Ibanez RG350. Esta:
Estaba bien, molaba, pero... ¿Cómo sería una guitarra un poco mejor? Entonces, a través de segundamano.es se la vendí a un tipo de Burgos, y con lo que saqué, compré esta otra, a un chaval de Alcalá de Henares:


Esta era chula, pero seguía siendo un poco malilla. Se la vendí, a través de eBay a un tío de Barcelona. También en eBay encontré, pujé y gané, por un precio de risa esta guitarra de un tipo de Inglaterra:


Esta ya es una guitarra mucho mejor: es de construcción japonesa y tenía unas pastillas fabulosas. Un tiro de guitarra... pero no era mi tipo de guitarra. Quería una de similar calidad, pero con puente flotante y trémolo vacilón. Así que la vendí, también en eBay, a otro tío de Barcelona y compré, en eBay, pero en Estados Unidos, estas delicia:


Guitarrón, guitarrón. Pero he descubierto que tampoco este es mi tipo de guitarra. soy un poco animal tocando la guitarra, y necesito algo más "macho", menos fino. La puse a la venta y esta tarde, me ha llamado un chaval de Santander, que la quiere, pero que me la cambia por la que, el pasado 21 de enero, por su cumple, le ha regalado su chica. La guitarra está absolutamente nueva (en garantía, por lo tanto) y, os puede parecer un poco macarra, que lo es, pero a mí me tiene flipado.

Es preciosa y es una guitarra que no pone en evidencia, como las Ibanez, a un maldito bestia como yo. Es una Epiphone Les Paul Custom Zakk Wylde.
Pongo un par de fotos de detalle, para que veáis qué chulada:



El cuerpo es el clásico Les Paul, el mítico diseño de Gibson: grueso, compacto y con un empaque salvaje y que proporciona un sustain eterno a las notas y un sonido con cuerpo, gordo, machote.


La pala es preciosa, con los clavijeros dorados y ese logo Les Paul Custom... wau, sé que esto no emociona a nadie que no toque la guitarra, pero estoy deseando ponerle las manos encima.









El viernes, Edu (el tipo con el que hago el intercambio) y yo nos encontraremos a medio camino y haremos el cambio de guitarras. Ya os pondré alguna grabación con la nueva guitarra.

Mientras tanto, os dejo un video del auténtico Zakk Wylde tocando su epiphone. No es lo mismo que yo tocando, pero os hacéis una idea de lo bien que suena esta pequeña bestia dorada, que he llegado a poseer como en el cuento de la lechera... es fantástico, ¿no?





14 feb. 2011

Obtusa (y pelmaza) verdad

Y tú, grosero zumo sublimado de solo dios sabe qué frutos, ¿te atreves a fingir candor? Tú que atontas, que dices las verdades de los necios (mentirosas verdades), tú que nada me has dado jamás, ¿por qué diablos te metes en ella y la desfiguras así? ¿Quién te autoriza a cambiármela, a alegrarla falsamente, a deprimirla mareada, a convertirla en esa efigie tan poco parecida a sí misma, a matar su brillo natural? Odio todo lo que significas. Cultura, sociedad, economía, diversión y desenfreno… detesto todos tus vapores, desprecio profundamente todo lo que huele a ti. No quiero verte.
Déjala en paz. Déjamela como es.

Nadie ante quien fingir. Pura sinceridad wolffa.



Escribí esta canción hace unos 3 años. Y ahí sigue. A lo mejor  un día la cojo y trato de grabarla bien, pero me cuesta demasiado, porque es una canción de esas “que duele”. Está grabada una maqueta muy sencilla, con una cajita de ritmos, una guitarra acústica y el bajo y ya. La canción es absolutamente anticomercial: larga, poco brillante, oscura, letra complicada, sin chistes, sin estribillo… pero me gusta su cualidad esencial. Es una canción muy sincera… y muy pelmaza, tal vez.



Un alud en medio de la noche y no estas bien
Aliento dulce y piernas torpes, otra vez
Un actor no pasa de mediocre sin saber
Y el papel que a ti te han dado, no lo quieres aprender

Tu cabeza bulle y al calor del fuego empieza a arder
Tus manos huyen al país del que no han de volver,
Tu voz intuye que es mejor callar que reprender
Y la razón excluye por esta noche comprender a tu mujer
Y no cesa el murmullo nunca  en tu ciudad
Por lejos que te vayas no lo callarás
Te duermes al arrullo de las olas al romper
Encima de tus ojos, donde no las puedes ver caer…

 … al ritmo de la lluvia que tu alma llovió ayer
sentado en la estación al frío del amanecer,
te preguntas cuánto tiempo tiene que latir
un corazón equivocado y cuánta vida ha de vivir
Te saltas las lecciones, hoy vas a combatir
Hay buenas vibraciones, vivir no tiene fin,
Cuántas explicaciones para un pobre infeliz,
Que canta sus canciones sin nadie ante quien fingir

Sin nadie ante quien callar y con quien no dormir
Nadie a quien besar y nadie que te bese a ti
Nadie con quien compartir tus trucos de delfín
ni un mar en el que ahogarse por no querer dejar de reír



10 feb. 2011

De hostias y sucederes

Andaba yo de libranza laboral, mas en la cima de mi quehacer doméstico, la estima por los cielos, recortando la arizónica con una sierra de bricolaje, “sí, sí, mirad, soy capaz de hacerlo sin motosierra, sin molestar a los vecinos” cuando el mundo se acercó a mí a velocidad de vértigo.  
Si alguien es capaz de calcular con qué fuerza impacta en el suelo un cuerpo de 100 kg de masa que queda, de repente, suspendido en el aire, en plano inopinadamente horizontal, sierra en mano y a dos metros diez de altura, que nos alumbre con el dato. Yo os lo diré sin ambages ni criptogramas alfanuméricos.



 Se trata de una hostia de primera. Uno cae al suelo a plomo, como si deseara estamparse contra el infierno más que ninguna otra cosa en el mundo. Si, además, la diosa fortuna, oh, zorra exquisita, tiene a bien esperarte en el suelo en forma de pata de escalera de aluminio resistente, sí, muy ligera sí, pero por dios que poco estable, y te das en la sien así que caes con lamierdalapatala’scalera, caramba, duele.


Ni veinticuatro horas habían pasado cuando, feliz, porque el pisto al horno está tan rico como en puchero, pero salpica menos, intentaba arreglar la rejilla escurridora de un invento ingenioso de mi suegro, Juan, para enharinar alimentos (ingenioso de verdad, fabricado en metacrilato por sus hábiles manos), cuando, ladinamente, el destornillador con el que intentaba yo apretar un esquivo tornillo, dejó atrás la desgastada ranura del tornillo y fue a buscar la yema de mi dedo índice (izquierdo) para atravesarla, literalmente, de lado a lado, y perdonando, de milagro, la vida a la falange distal.


¿Me ha mirado un tuerto? No me sorprendería, dado mi atractivo, que algún desdichado visual quiera fijarse en mí, pero mucho me temo que esta desfortuna es mi sino en estos meses y que me toca aguantar el tipo.
Y, además, no puedo tocar la guitarra en unos días, ¡brrr….!

El ritmillo, el ritmillo

Ando despistado (quiero decir un poco más) últimamente y la cosa es que, de corriente, me siento fuera de ritmo. Pero esto, ojo, tiene un lado bueno: al menos oigo la claqueta, y soy capaz de discernir que ando desacompasado. Tengo dos opciones: acelero y lo pillo, o me detengo y dejo que el tempo me atrape a mí y me dejo llevar.
Como en la armonía, muchas veces la gracia está en la imperfección. La nota disonante que rompe la rigidez estructural, para que la melodía se aleje de la matemática y se convierta en arte musical. Un sintetizador ejecuta una sonata sin tacha, sin error… y sin gracia. Una orquesta comete imperfecciones que dotan a la pieza de una asimetría inesperada y glorifica las notas, elevándolas hasta un nuevo estadio: el de la emoción.
En esas ando yo. Tratando de adaptarme a un mundo no hostil, pero sí extraño, en el que nada es como yo creía que era. En esas ando yo, y mis amigos Wilco y Buch, sin la añorada colaboración de MiJoe y sin el lastre de Viriato, el Quéprisatienes, tratando de recomponer la magia de la música. Los Ciclones vuelven a la carga y esta vez, amigos… esta vez nada quedará e pie.

1 feb. 2011

Una estación con vistas

Es rasgo de prudencia imprescindible observar antes de actuar. Con deliciosa sencillez, mi abuela me decía “donde fueres, haz lo que vieres” y yo, obediente muchacho si me empeño, sigo esa máxima.


A veces uno ve la sierra y si está en estos días, afortunados y despejados, la sierra nevada ofrece un espectáculo singular, sobre todo al amanecer. Mas a esa hora, cuando la foto sería impresionante, plena de morados y malvas, luchando con el letal empuje del azul cielo de Madrid, no puedo permitirme el parar para mirar el cielo. Los ciudadanos, sabedlo, a esa hora son poco propicios a las bondades de la contemplación paisajística. Prefieren la sorda –y sobretodo, callada- eficiencia del oficinista vocacional y la rapidez y la economía de gestos y palabras en sus repostajes. Siendo así que tengo que esperar a las horas centrales de la mañana para salir al frío y tomar esta perspectiva.
Otra cosa: sabed que el encuadre es esencial. Y uno ha de ser extremadamente cuidadoso para evitar sorpresas. Hice esa primera foto ayer pero, no estando yo satisfecho con el resultado, anduve brujuleando y buscando más afortunados encuadres, cuando, como un potentísimo e ineludible imán, la cámara/teléfono se disparó, ella solita, en esta sorprendente instantánea.




De carácter ahorrador, la imagen trasera de este operario ucraniano nos ofrece otra perspectiva. España no es tan diferente.

28 ene. 2011

Viaje a ni mal

Hoy retomo, expectante, el camino. No sé de qué va a ir todo esto, mas sé que empieza un ciclo nuevo. Mis experiencias son ahora valiosas en tanto que vivencias, pero no son un valor de cambio aceptable por nadie en esta nueva etapa. Me he enrolado en un barco en el que, en principio, a nadie le importa si tengo imaginación, si veo las cosas desde una perspectiva distinta, si no cometo demasiadas faltas de ortografía o si expreso una idea con agudeza (dicho sea de paso… a mí tampoco me importa ya), y lo que cuentan son nuevas habilidades y capacidades que, supongo, seré capaz de aprender en cada nueva singladura.
Finjo ser buena persona, porque a los jefes no les gustan los malos ladronzuelos, que es la expresión que, creo, me define mejor. Pretendo ser lo que no soy, me disfrazo de ser humano no demasiado repulsivo y me subo al barco saltando ágilmente a la cubierta y echándome el petate a la espalda con la calmada elegancia de un oso pardo. Vale, en tierra firme los úrsidos nos defendemos, pero quizá me convendría, para batirme en duelo con la mar bravía, ser una foca.
Tal vez, sólo tal vez, sea merluzo.

27 ene. 2011

Por alusiones, ¡desnúdese!

Estoy solo, en el margen, a un lado del camino, esperando para ver si alguien, espontáneamente, me recoge, o si me sumo a alguna caravana que me lleve a algún sitio. No sé a dónde, pero, créeme, quiero ir. Quiero ser parte del movimiento, generándolo o aprovechándome de él. La quietud está bien para las lechuzas, para los pintores domingueros de paisajes, para quien la quiera. Yo quiero moverme al compás de la vida. Embestirla y forzar variaciones en su tempo, sorprenderte y verte reír.
Es un combate a largo plazo. Y estos son los asaltos más penosos. Me siento, a ratos, noqueado, un tanto sonado y no veo claro el horizonte, aun cuando éste se despeja, ciertamente, pero siempre, como cuando nace un día espléndido, tiene que aparecer algún gilipollas para joderlo. Que no puedo esperar. ¿Que qué me sucede? Pues que mi espíritu venturero suspira por un paseo sin certezas por la foresta salvaje de tus caderas. Que me gustaría, por decirlo en palabras llanas y sencillas, follarte sin cuartel.

26 ene. 2011

Ahora nos toca a nosotros

En mitad de mi camino hacia ninguna parte, detengo mis pasos ruidosos y disimulativos para cantarle una canción a mis amigos. Amigos en un sentido amplio, claro. Personas que me importan y a las que quiero. Porque, (menudo descubrimiento de mierda) me he dado cuenta de lo que los afectos significan en mi vida. Tengo amigos de todas las intensidades, gustos y colores; con algunos me une un estrechísimo vínculo inexplicable y con otros tengo menos trato del que me gustaría, pero entre todos conforman el magma de mis amores mundanos, que se extiende montaña abajo, valle adelante, hacia los confines del mundo.
Soy muy poca cosa, amigos míos, y ya me he dado cuenta, con dolor, de lo insignificante que es mi existencia en el mundo. Si mañana muriera, dios mío, qué poco se alteraría la vida, ¿verdad? Eso nos pasa a casi todos, de acuerdo, pero cuando te sientas y lo piensas, íntimamente… caray, no resulta agradable.
Pero, sin darle a las cosas mayor o menor trascendencia de la que tienen, puede uno balancear su ánimo a no ser que uno sea un derrotista insoportable. Es decir, que te paras, detienes tu caminar y piensas… esa es la clave: pensar. Si tienes algo más que serrín entre las orejas, puedes pensar lo de arriba “qué poco significo para el mundo”, claro, pero también, dar un paso más allá y preguntarte qué es el mundo. O sea, ¿me importa mucho, me influye en algo, me interesa si quiera una pizca, lo que ocurre en Ohio, La Patagonia, el Moscú o en Sidney? Y no se trata de kilómetros: ¿y lo que ocurre en la casa que hay a 2º metros de esta y a cuyos habitantes ni siquiera conozco? Es decir, mi mundo es la red de afectos, amores y relaciones que voy tejiendo con el paso de los años. La colección de recuerdos que atesoro, la pléyade de esperanzas que guardo en secreto, lo que a mí me toca.
Y en esta nueva dimensión del mundo, más abordable, mejor conocida, más manejable, amigos, bajo esta perspectiva… me doy cuenta de lo que cada uno significa. El pasado año ha sido devastador para mí. Para mi autoestima, mi economía, mi estado mental y afectivo y mi todo. Si he aguantado sin pegarme un tiro (y ganas no me han faltado de quitarme de en medio) ha sido porque siempre, al borde del abismo, aparecía, casual, curiosa y simpática, una sonrisa amiga, acaso una lágrima, puede que un susto, pero el hecho es que alguien, algún amigo, aparecía ofreciendo ayuda, pidiéndola o simplemente ofreciéndote un pitillo.
Mi travesía en el desierto no está terminada, pero es cierto que el bálsamo que en mí funciona como el de Fierabrás, ese es la música. Tocar, escuchar, cantar sentir música es lo que mejor hago y por eso he grabado esta canción: este será nuestro año. El mío y el de vosotros, mis amigos.


Siempre he adorado esta supercanción, que es como un himno, de Zombies. La melodía, el ritmo, la letra, lo que se infiere y lo que me provoca... todo ello hacen de esta canción una canción eterna. Es la primera canción que grabo, además, con mi nueva Ibanez dorada. Un guitarrón que compré para venderlo pero que, me temo, me lo voy a quedar, porque me gusta demasiado.
Hay una cosa curiosa: cuando la canto, a pesar de que lo sé, cambio instintivamente una palabra (digo "come" donde debería decir "gone") y me hace gracia cambiar el sentido de la frase, sin que cambie para nada (al contrario, se refuerza) el sentido de la canción.

20 ene. 2011

Un hombre (verdaderamente) incómodo

Ricky Gervais, creador y prota
de The Office y revientagala
s
No sé si os he contado que mi último gran cuelgue televisivo es The Office. La serie me parece una absoluta genialidad en cuanto a planteamiento e idea, muy alejada de casi todo lo que se ve por ahí. Sus personajes no son atractivos, ni tienen pasta, ni son perdedores, ni buenos ni malos... bueno, no os quiero aburrir, pero no me perdonaría no recomendar a cualquiera con dos dedos de frente que compre, piratee o haga lo que sea por poder ver la serie. Es genial.
La serie, originalmente, es inglesa, aunque la que yo conozco es la norteamericana que ha sobrevivido durante más tiempo. Mi hija me enseñó hace poco los primeros capítulos de la serie original y me dijo que el protagonista de la serie, Ricky Gervais, era, además, su creador. Me sorprendió, al ver la versión inglesa, que la personalidad del protagonista fuera aún más extrema que en su versión americana: un hombre aún más egoísta, inconveniente, envidioso, inoportuno y molesto que el celebérrimo Michael Scott (Steve Carell). Digo esto porque el rasgo que a mí más me llamó la atención de esta serie es ese, la personalidad enferma de su protagonista. Cuando tomas contacto con la serie por vez primera, empiezas a sentirte incómodo y tratas de cambiar de postura constantemente. ¿Qué es lo que me está haciendo sentir así de mal? te preguntas... hasta que te das cuenta de que es su protagonista, su egolatría enfermiza, su pasmosa habilidad para decir siempre lo más inoportuno y molesto y crear un ambiente de incomodidad absoluta no sólo entre los partenaires de reparto en la ficción, sino también entre la audiencia y, estoy seguro, en el mismo set de rodaje.
En fin, este año, a alguna lumbrera (lo digo sin ironía, ¿quién es el genio al que se le ocurrió?) decidió llamar a Ricky Gervais, el creador de la teleincomodidad, para ser el anfitrión, el presentador de la Gala de los Globos de Oro.
Gervais hace el tipo de chiste que te parece gracioso mientras no te toque a ti, porque cuando se fija en ti, te dan ganas de matarle. Es lo que ocurrió en la Gala de los Globos de Oro. Su monólogo no tiene piedad con nadie, es cruel con gente acostumbrada a que les halaguen y les digan cosas bonitas. Y siembra la incomodidad entre su distinguida audiencia mientras nosotros, ajenos a ese mundo de oropel, disfrutamos como enanos viéndoles en apuros.
Mirad este video y atended a la cambiante reacción del público, formado por actores, directores y gente del cine y la televisión. A las risas entusiasmadas del principio las sustituye un incómodo silencio al principio y una franca desaprobación al final, en forma de sordos abucheos y reproches... No tiene desperdicio.
¡Viva Ricky Gervais!

17 ene. 2011

El Factor Sabina

¿No os fastidia que algunas cosas sean verdad por el simple hecho de que todo el mundo las repite constantemente, sin preguntarse porqué lo repiten o si es verdad verdadera lo que están repitiendo?
Bueno, a mí sí, y muchísimo. La falta de sentido (y espíritu) crítico en general, creo, es uno de los grandes males del mundo. Estamos viviendo en un mundo que no se pregunta, que no duda, y que simplemente se traga sin masticar lo que le echan por la tele o, ahora, por las memamente llamadas “redes sociales”. A esta actitud papanatas y superficial la llamo yo el Factor Sabina, porque para mí Joaquín Sabina, o mejor, la imagen y la idea que tenemos de él, sintetiza perfectamente esa idiotez generalizada de la que hablaba.
De Sabina todo el mundo dice que es un “poeta urbano”, que es un genio y que es un gran tipo, simplemente, porque todo el mundo lo dice. Sinceramente, yo siempre he pensado que es un plasta de primera, un oportunista como no hay dos, un tío muy listo (eso sí) y, además, siempre me ha dado la sensación de que tiene un problema de olor corproral. Soy reticiente a acercarme a él, además, por cuestiones físicas, porque sospecho que le cantan los sobacos, los pies y, seguramente, el aliento, pero ese es otro cantar.
Escuchad al Sabina de los 70, Pongamos que hablo de Madrid, Calle Melancolía y todo eso. Un gran retrato de Madrid, dice el personal, pero sin pararse a escucharla y a analizarla; para mí, desde luego, es una canción nefasta, pelmaza y repititiva, que no refleja más que el ambiente sórdido y deprimente de un Madrid casi inexistente (ni siquiera en los 70) de jeringuillas, ginebra y muermo absolutamente irreal. Pero entonces “molaba” presumir de ser “de barrio” y se hacían pelis tipo El Vaquilla que, vistas ahora, dios mío, como las canciones de Sabina: dan pánico de lo malas que son. En los 80 se travistió de nuevaolero sin rubor alguno y compuso mierdas tales como “EL hombre del traje gris” (oh, sí, es terrible tener un empleo  normal y tener que ir con traje a trabajar), “Pisa el acelerador” o “Juana la Loca” canciones todas ellas que han envejecido muy malamente, no solo en su sonido, sino en la dudosa lírica de sus letras. Sabina sigue dando la brasa al personal, cantando cada vez peor y siendo más atroz en cada nueva entrega, pero nos lo tragamos (yo no, lo juro) porque es un poeta urbano (¿qué coño quiere decir semejante memez?), un artista “comprometido” (con su cuenta bancaria, sobre todo) y lleva toda la vida siéndolo, así que, ¿por qué preguntarse nada? Este es el tipo de cosas por las que, a estos mares de borreguismo, les llamo yo El Factor Sabina.
Un Factor Sabina muy extendido es “nos estamos cargando el planeta”, ¿verdad? Al parecer, la presencia del hombre, y sus actos, en el planeta resulta desestabilizadora para la naturaleza. Como si el hombre no fuera parte de esa naturaleza. Nadie se queja de que los elefantes tiren árboles a su paso; o de que donde mea un perro la hierba se seca. Si llueve mucho, es culpa del hombre y si no llueve, también. Y a la lluvia, a los terremotos, al huracán, los llamamos desastres… sin tener en cuenta que ellos también forman parte de la naturaleza. Y tan natural es el nacimiento de una especie como su extinción. La vida y la muerte, ¿verdad? Ambas son la esencia misma de la naturaleza.
Otro: la violencia de género. Uno oye en telediarios, noticieros de radio y lee en periódicos noticias sobre el abuso y maltrato a las mujeres, y todo el mundo le llama “violencia de género” sin pararse a pensar en lo que están diciendo. Como tenemos un gobierno prácticamente analfabeto y ellos le han puesto a una especie de ley  ese asombroso nombre, todo el mundo lo repite. Si un hombre pega (o mata) a una mujer, eso no es “violencia de género”, es violencia (o asesinato) de un hombre a una mujer. El género, cuando se refiere al sexo, es un atributo de las palabras, no de la idea abstracta que representan. Es decir “hombre” es un sustantivo de género masculino, pero un hombre no es un humano de género masculino; yo no soy de género masculino, sino de sexo masculino, como Leire Pajín no es un humano de género femenino. Es una mujer.
El Factor Sabina  (FS) es repetir las cosas sin preguntarse o analizar lo que se está diciendo. La clase periodística es muy aficionada a esto. Es normal, por ejemplo, que en el típico reportaje de relleno de los Telediarios nos hablen, en tono un poco paternalista de Lady Gaga o de la última superproducción de Hollywood. Diciendo que claro que triunfará, pero dejando ver que lo hará no por sus méritos artísticos, sino porque llevan una inmensa campaña “de marketing” (otro FS: qué malo es el marketing) detrás… sin darse cuenta de que ellos, memos redomados, están contribuyendo a esa campaña al dedicarle espacio en sus noticieros.
Esta crisis está llena de FFSS: el Capitalismo, los especuladores, los malvados mercados… hasta los controladores, todo para esconder la ineficacia y la inoperancia de quienes no saben hacer la o con un canuto. El mundo del deporte está lleno de FS: Iniesta merecía más que Messi el balón de Oro (ja, ja, ja…), La F1 es un deporte,  hacer deporte es bueno para la salud…
Un FS muy extendido es el de la ideología. Es muy triste que las ideologías, las consignas, hayan sustituido a las ideas y eso es, en el fondo, el busilis de todo este asunto. Es más sencillo apuntarse a lo que dicen los otros que pensar y tratar de tener nuestra propia opinión. Mucha gente dice, en plan graciosete, que las opiniones son como los culos: todos tenemos la nuestra; lo ciero es que no es así. Lo triste es que en este mundo iletrado en que la gente se traga la tele, lo que le echen, en lugar de sentarse a leer un libro, sólo unos pocos tienen verdaderas opiniones. Y los demás nos apuntamos a un bando o a otro según pite. Y así, qué quieres, la cosa no funciona.
Mientras la cosa no cambie, yo seguiré aquí, comiéndome los mocos y el mundo sin reconocer que soy un genio. Como cuando me muera se me reconozca, os juro que la armo. He dicho.

11 ene. 2011

Géneros periodísticos odiosos: Entrevista a un actor

Hay poca gente tan pagada de sí misma como un actor de éxito. Yo, algunos deportistas, Zapatero y algún cantante despistao, pero fuera de eso, nadie se cree tan el centro del universo como un actor. Un actor de cine de los de carrera (no me refiero al guaperas sobrevenido en estrella de cine, que a ese, lo que le pasa, es que es simplemente bobo) es una persona a la que le han dicho tantas veces (o se lo ha dicho tantas veces ante el espejo) que tiene talento que ha terminado por creerse alguien especial, una especie de vehículo carnal de los dioses y la personificación endiosada del Estado del Arte.
El actor, por mor de su trayectoria profesional, en la que se ha tenido que travestir de una gran variedad de personajes, suele tener un vocabulario amplio con el que nos atiza sin piedad a la menor oportunidad. No me refiero a que tengan un léxico florido, que es una bendición del cielo, sino a la manía de demostrarlo. Muchas veces, no siempre, es una especie de terapia contra el complejo de inferioridad por no poseer estudios superiores. Se une a esta necesidad enfermiza de parecer más de lo que se es la otra parte que hace odiosa la entrevista, la de las preguntas perpetradas por un periodista empeñado en no parecer imbécil por preguntar cómo tiene de duras las tetas Fulanita, o de firme el culo Menganito, que es lo que a todos nos gustaría saber; en su lugar formulan alambicadas proposiciones - con un deje en su construcción léxica que recuerda lejanamente a las viejas y queridas preguntas - en las que dejan claro que son personas informadas (y pelmazas) y que no trabajan para el “Qué me dices” sino para Fotogramas, El País Semanal o Play Boy.
En la entrevista a un actor se juntan, pues, dos espíritus sandios y peregrinos: el quieroynopuedo del actor y el yonosoydeesos del periodista.
Fulánez se expresa con una curiosa mezcla de ímpetu y talante reflexivo, suavizando el tono solemne de sus impresiones sobre la profesión de actor y la realidad social con oportunas bromas o anécdotas. ¿Cómo planteó su acercamiento físico y psicológico al personaje de Mengánez?
La clave está en el momento en que terminas esa segunda lectura. Llegado ese punto se produce en ti un cambio, algo casi hormonal que te lleva hacia algún lugar todavía incierto: puede ser un olor, una sensación física, un sentimiento... Y eso es importante retenerlo porque va a ser la fuente de la que vas a extraer la esencia del personaje. Pero ahí se produce un equilibrio delicado: ¿cómo fijar el límite entre tu identidad y la del personaje? Evidentemente, yo no he tenido esas experiencias, pero a través de situaciones lejanamente parecidas y adecuadamente magnificadas puedes llegar a empatizar con esos personajes.
¿Por qué ha aceptado trabajar en una producción de bajo presupuesto?
En realidad no discrimino entre grandes y pequeños trabajos. El trabajo es el trabajo. Busco papeles interesantes, retos que me sirvan para explorar nuevas posibilidades. El dinero es importante, no nos engañemos, pero no lo único. Puede resultar difícil de creer, pero lo cierto es que estoy en una etapa de mi vida en la que el dinero es secundario, porque no tengo problemas económicos. Este proyecto era algo que se salía del terreno trillado. Además, tenía un toque de romanticismo platónico.
Vale, podía habérmelos inventado, pero lo anterior es literal. Son citas de dos entrevistas distintas a dos actores distintos. Distintísimos. Y no es significativo. Quiero decir que son fragmentos escogidos casi al azar de un par entrevistas que me tragué el mes pasado, de dos tipos a los que seguramente, sin entrar que cómo nos cae a cada uno (a mí, uno me cae como una patada en la boca del estómago, el otro me da igual), todos consideraríamos inteligentes y juiciosos. Y el caso es que da exactamente igual a qué actor (y a qué periodista) adjudiquemos estas sesudas reflexiones, porque son intercambiables. Y en ambas aparecen dos conceptos recurrentes: la pedantería bonachona y la condescencencia altruista y soñadora.
Inevitablemente, invariablemente, un actor pretende que pensemos que es culto. Que no le importa el dinero. Que es tímido. Y suele dejar claro, por vía inversa, verbalizando exactamente lo contrario de lo que piensa, que es una persona extraordinaria: “Soy un tipo normal, como tú o como cualquiera”, suelen decir. Porque lo normal es que a todos nos paguen millones por un solo trabajo, que nos deseen por la calle, que quieran nuestros autógrafos o fotografiarse junto a nosotros. ¿A quién no le pasa eso? A mí me parece genial que la gente gane pasta. Lo que no es de recibo es que, encima, nos suelten discursitos paternalistas sobre lo poco que les importa el dinero a ellos.
En fin, que odio estas entrevistas, a eso me refería.

4 ene. 2011

No pasa ná... el vidioclís

Este es el primer fruto de mi trabajo en la gasolinera. el primer trabajo del Rockero Gasolinero, podríamos decir. La canción (como ya conté en el post anterior) la escribí en un turno de noche especialmente aburrido, sin un maldito coche que viniese a repostar y yo tratando de llenar el tiempo con lo que fuese. Al final, mi corazón de rock and roll se impone sobre todo o demás y lo que empezó siendo u arpegio de guitarra acústica se convierte en un furioso rock que, al menos a mí, me hace mover los piececillos alegremente y chasquear los dedos (los de las manos, los otros... caray, me encantaría). Muchas de las imágenes están grabadas con el móvil y nada... deseando estabilizar mis horarios para volver a formar una banda y darle caña a este tipo de temas que, si en vez de hacerlo yo solo, lo hacemos entre cuatro o cinco, se muere el mundo. Espero que, aun así, por mi solito, os guste. a mí me encanta, claro. Y, que no se me olvide, esto va con especial cariño para Almudena, Mady, Sonia S, Sonia J, Fuen, Alfonso, Ángel, Cecilio, César, Jesus, Gaby, Javi... y bueno, también para Beatriz, mis queridos compañeros de la gasolinera, que tanta paciencia han tenido conmigo.



Ea, ¿qué tal?