22 dic. 2010

No pasa ná... (haciendo una canción)

Cuando estoy en casa, siempre ando con la guitarrita en las manos. Sí, soy un coñazo. Hay quien se toca los huevos, hay quien toca los cojones al prójimo y yo, pues, además de esto último, toco la guitarra. Desde hace años, cuando se me ocurre una frase musical, un arpegio, una progresión de acordes, algo chulo, me he acostumbrado a grabarlo con el teléfono, con el video. Porque puedo ver, meses después, cómo era eso que sonaba tan chulo. Normalmente, ese feto de canción lo grabo cantado en pachinglish, o en guariguanchi, o sea, inglés, o algo que suena parecido al inglés, pero totalmente inventado, improvisado en el momento. Lo que suele suceder con esas pequeñas ideas ideas es que las guarde en  en el ordenador con el nombre de la frase que cante más  y ahí se queda esperando, a veces más de un año, hasta que un día, se me ocurre rescatarlo y ponerle una letra, arreglarla, instrumentarla y grabarla. El 90% de mis canciones nacen así; y esta no es una excepción.
En esta ocasión, cuando me trajeron la nueva guitarra acústica, me salió un dibujito, una figura para tocar con los dedinchis que me gustó y, claro, la grabé  con el absurdo nombre de "By the time (I'm goin' blind)". Ahí se quedó.
El sábado pasado, mientras cumplía turno de noche en la gasolinera y ya no sabía qué hacer para no quedarme dormido, me puse a trastear con el teléfono y encontré el clip de "By the time" y pensé, joder, qué chula.
Cogí un ticket, le di la vuelta y empecé a escribir. Al principio, bobadas, y luego, el mismo tema que estaba viviendo (aburrimiento mortal en un trabajo que, ya de por sí, no ofrece demasiados alicientes) se me convirtió en la letra de la canción.
Mira:

Al día siguiente, cuando me senté a darle forma, a ver qué carácter le daba, me salió el chute de rock and roll potente y vitamínico que vas a escuchar, si te apetece, claro.
Está grabado con tres guitarras: la intro, con la acústica en primer plano, con un arpegio muy progresivo y enrollao. Se le añaden, batería (programada), el bajo (tocado por mí, claro, mi querido Ibanez de 60 pavos) y luego las otras dos guitarras, que entran a lo burro y a la vez.
Cuensta distinguirlas, pero hay una limpia y reverberada, puntiaguda y cortante (la Gretsch) y otra sucia y distorsionada, con la pastilla grave, mi querida y vieja Epiphone Dot, que sigue teniendo mucho rock and roll en sus cuerdas.
Por último 3 voces y la fiesta. A mí me encanta, a ver qué te parece a ti.


No pasa ná
Sin saber muy bien de dónde viene esta luz,
sé de buena tinta que no es para mí
Esta noche… no pasa

Mientras tú dormías yo trazaba mi plan
Llevo atando cabos toda la madrugá
Y esta noche… no pasa

Y no se a qué actriz me tiraré
Y ya no sé qué banco atracaré
Pero si no hago algovoy a enloquecer
Viendo moverse al mundo y yo encerrado en mi hiel.

Sin saber muy bien qué hago yo aquí
No deja de sonar la misma canción
Y esta noche… no pasa

La gente viene y va y no se pregunta jamás
Qué hace un tipo como yo en un lugar así
Van en coche… no pasa ná

Y yo no sé muy bien qué cara poner
Ni cuántos libros tengo que leer
Pero si no hago nada voy a enloquecer
El mundo se mueve y yo quiero moverme con él

¡Je-fe! Ábrame la puerta… y déjeme…
Entra-ar que me subo en marcha, me quiero…
Larga-ar sáqueme de aquí, que no aguanto…
Má-as que estar vivo consiste en algo más que respirar

Sin saber muy bien qué es lo que pasa aquí
Yo cumplo con mi parte y eso debe bastar
Pa’que esta noche… no pase

Yo no muevo los hilos, yo me dejo llevar
Yo no elijo ni el momento de ir a mear
Y esta noche… no sale

Y ya no sé qué hacer ni a dónde ir
Me he terminado ya el Jueves, el ¡Hola! y el Lib
Si no salgo de aquí voy a enloquecer
El mundo se marcha y yo quiero marcharme con él (x3)

16 dic. 2010

30 años junto a John Lennon para acabar atravesando el UNIVERSO y deseándoos Feliz Navidad

30 años junto a John, ya.
Podría resultar idiota decirlo, pero llevo 30 años junto a John Lennon. Exactamente los 30 años que hace que le mataron a tiros frente a su casa, son los años en que John y yo, quizá porque nadie más le hacía caso, o a lo mejor es que le caí bien, que todo es posible, hemos sido amigos.
Recuerdo que la mañana que me enteré, tuve, por primera vez, conciencia de la muerte. De la pérdida, del zarpazo inesperado que sientes en el corazón cuando alguien a quien amas, alguien a quien creías inmortal, ya no está. Simplemente terminó. La sensación, para los creyentes, para los que tienen asumida la trascendencia terrena, será distinta, supongo, y es una esperanza a la que asirse, la resurrección, para no desesperar. Pero el vacío letal que deja la muerte del ser querido creo que, en un primer momento, no tiene consuelo de ninguna clase. Puede que sea un sentimiento egoísta (ya no estará conmigo), pero es un sentimiento, quizá por ello, tremendamente humano.
Pero, curiosamente, su muerte, la de John Lennon, digo, fue para mí un descubrimiento. Supe que no es que me gustaran los Beatles, y John Lennon especialmente, sino que su música y su legado eran una parte de mi vida, como lo son mi familia, mis piernas, o mi voz. Algo que va conmigo allá donde voy y de lo que no quiero, ni puedo, desprenderme.
Supe, y en estos años lo he hablado largamente con él, que John era un buen tipo, tímido, aterrorizado y un poco miserable de vez en cuando. Supe que John es un genio, sí, pero es un hombre y tiene su lado envidioso, sus ratos crueles, sus debilidades y sus dudas, siempre sus dudas.
Hace unos días se cumplía el aniversario de su asesinato y la tropa de los de siempre salió a airear las memeces de siempre, las mismas tonterías y los mismos lugares comunes. Que si pacifista, que si las drogas, que si el compromiso… y nadie parece darse cuenta de que John era un hombre perdido en su condición humana, pequeña y grandiosa a la vez. Que se vio atrapado en un matrimonio sin felicidad y que renunció a él de una forma miserable y pequeñaja. Yo se lo he echado en cara muchas veces. John, con Cinthya y con Julian te has portado de culo, macho, y él, simplemente, no contesta, porque sabe que es así.
Mi amigo John no era el tipo que todos dicen que es. Es el hombre corriente que reconoce que se lo llevan los diablos de pensar que su chica se va con otro (You can’t do that, Run for your life); el pequeño burgués al que le gusta la Navidad (Happy Xmas, war is over); es el desencantado de los revolucionarios de pacotilla (Revolution, Power to the people) y es el amigo, el gran amigo, pese a quien le pese, de Paul McCartney.
John es un genio de la música rock. Es un compositor magistral (Hapiness is a warm gun), un letrista profundo cuando quiere, un guitarrista marchosillo (Get back) y, para mí, lo que le distingue es una calidad vocal extraordinaria. Si bien es verdad que Paul tenía un registro mucho más amplio, cuando John pone su alma, su calidez y su capacidad de conmoverte es extraordinaria. Si puedes, escucha estas tres canciones: Baby it’s you, A day in the life y este Across the universe que, un poco con calzador, he elegido este año para felicitar las fiestas a todo el que le apetezca ser felicitado. A mí, por cierto, me encanta que me deseen feliz Navidad.
Pues eso: 30 años junto a John Lennon. 30 años desde que murió. Caramba, cómo pasa el tiempo…

6 dic. 2010

Solo otra vez, naturalmente.

Durante tres años, aunque nunca dejé de tocar y componer cosas "para mí", toda mi actividad musical estuvo centrada en Los Ciclones, mi banda. La banda de amigotes de la que formaba parte.
Digo que nunca dejé de hacer cosas por mi lado, fundamentalmente porque, más o menos, dos terceras partes de la música que componía no era del agrado del resto del grupo, lo que provocaba en mí cierta frustración con la que aprendí a convivir. La verdad es que el placer de reunirte con amigos todas las semanas y poner en común lo que a los cinco nos gustaba hacer, música, superaba con creces esa frustración de que mis temas no fueran lo suficientemente buenos para mis compis, así que seguí adelante. Cuando haces música en un grupo, no hay nada comparable a tocar sobre un escenario lo que se ha estado trabajando durante meses en el local de ensayo. Con los Ciclones llegamos a sonar de forma bastante compacta y profesional, pero la magia se había perdido. Ya no éramos un grupo, sino un conjunto de personas bastante hartas unas de otras, especialmente ellos de mí, si he de ser sincero, porque yo soy un tipo bastante insoportable dentro de una banda, siempre diciéndole a todo el mundo lo que debería hacer y todo eso. Mirad este maravilloso tema de Creedence



El sonido es bueno, pero el guitarra hace coros cuando le apetece, o hace sus dibujos, motivos y solos cuando le da la gana, porque ya no importa el grupo, solo importa lo que a él le apetezca. El bajista del grupo, el gran Joe Mississippi, no pudo estar en ese concierto y Sefo, el que le sustituyó hizo un gran papel, porque es un bajista profesional y de primera, pero no estaba integrado como Joe, no conocía nuestros temas y versiones tan a fondo, y no hacía coros, claro...
El grupo ha saltado por los aires y seguramente yo soy el culpable; Bienve, el batería se cagará en mi calavera todos los fines de semana porque era, con mucho, el más ilusionado y trabajador de todos; Buch, el teclista, es mi amigo del alma dese que somos pequeños y aunque se cague en mí, me perdona; Mississippi Joe, bajista, tenía otros intereses, aunque se mantenía en la banda por lealtad, y creo que para él la disolución fue más un alivio que otra cosa; Emilio, el guitarra, es un pobre hombre cuya opinión me la suda; desde hace mucho tiempo tenía tomada la decisión y no me arrepiento, porque algunos comportamientos miserables recientes me han confirmado que no podía seguir con según qué compañías. Así que, ya me véis, sólo otra vez, naturalmente.



En este videoclip, grabado hace algo más de dos años, y que después de la edición quedó un poco cinéma vérité, me ayudó Borja, mi hijo, que hizo todas las tomas en movimiento que tiene el video. Se le ve de vez en cuando, porque lo grabé en una sola toma con dos cámaras fijas y una en mano; las tres, cámaras fotográficas vulgares, no creáis, por eso la sobreexposición y el grano no es un efecto buscado, es que las imágenes son así, aunque todo está, luego, un poco tratado, para darle una cierta unidad estética al resultado final.

Y para terminar, quería presentaros esta canción que, si alguno de vosotros siguió a Los Ciclones al final, la oiría en nuestros conciertos. El tema se llama Yo, yo.



Empezó como una broma para limar asperezas: yo reconocía ante mis compañeros que tenía complejo de divo (no es verdad, no lo tengo en absoluto, lo que pasa es que lo soy) y al final se ha convertido en una cruel realidad: quisiste destacar tanto que te quedaste más solo que la una. Un rock and roll bestial, si nos dejamos de memeces. Cuando mi situación laboral lo permita, montaré otra banda y pasearé estos temas por ahí, porque, caramba, la gente merece bailar cosas mejores que lo que se baila por ahí.

2 dic. 2010

Te asesoro la Cibeles: por un millón, es tuya.

Como los dos o tres lectores que a este blog le quedan (y no me explico cómo resistís, creedme) saben, dediqué mi vida profesional, hasta que no me quisieron más ahí, a la publicidad, concretamente a la creatividad. En esos años hice unas cuantas barbaridades, algunos trabajos buenos y la mayoría poco memorables, pero hechos correctamente y con profesionalidad.
Una cosa que quería hacer desde hace tiempo es comentar algunos anuncios, algunos que me gustan y otros que detesto por alguna razón concreta, pero desde un punto de vista no profesional, sino como espectador. 
Desde hace unas semanas hay una campaña,  de la agencia Five Rooms para Tien21 que, personalmente, me parece sosa y sin chicha, pero que tiene un detalle que hace que de ese nivel pase al nivel de "odiosa" con mucha facilidad. Es un detalle de lenguaje, de léxico, de sintaxis, más bien, que me hace pensar que en toda la cadena de gente que trabaja y emite ese anuncio no hay ningún hispanohablante; o bien, que todos los que han intervenido son semianalfabetos. Este es uno de los anuncios de la campaña:

Los otros anuncios son igual de sosainas, cambian los personajes y el producto en oferta, pero no cambia la frase gloriosa, la que me hace mirar con melancolía mi situación laboral y, tal vez, la explique  sin más: para ser un creativo con trabajo, tienes que despreciar el idioma español.
Supongo que, si habéis visto el anuncio (son 20 segundos), os habréis dado cuenta de que la frase en cuestión es "(Fulanita) le ha asesorado un televisor (a Menganito)..."
A mí, viendo la pinta de desafaenado del cliente y de pícara de la vendetriz, me da que lo que en realidad quieren decir es que "la lince de Fulanita le ha colocado (endiñado, timado) un televisor de 1500 pavos al bobo de Menganito, que ya verá él cómo los paga".
Dejando aparte el casting y el estilismo (¿quién eligió a los actores y su indumentaria?), que son de traca, esa desafortunadísima sentencia "le ha asesorado un televisor", es un completo disparate. Cuando la oí por primera vez, no me creía que hubiese sido escrita por un redactor, aprobada por un director creativo y, tal vez, otros directores de la agencia; presentada a los anunciantes (el equipo de publicidad y/o marketieng de Tien21 y quién sabe si directivos más altos)  y aprobada por éstos; admitida por la productora que grababa el anuncio y locutada por el locutor; emitida por las televisiones sin que nadie le dijese a quien tenga el poder para hacerlo, que cambiaran esa mierda de frase, esa ofensa al español y al sentido común.
Arreglarlo es bien fácil; basta con insertar 4 palabras (en la compra de) entre "asesorado" y "un" y el anuncio seguiría siendo soso (no es una joya, precisamente, de la comunicación publicitaria), pero no parecería el producto de una conjura de necios verbales, como ahora.
El problema, seguramente, es que todos vemos el anuncio y entendemos lo que querían decir. Y nadie se molesta en levantar la voz y decir: "ya sé lo que querías decir, majete, pero, ¿qué te cuesta decirlo bien?" No, si se entiende, ya basta. Es el mismo caso, a otro nivel, de la borrica de Belén Esteban y que alguien se atreva a llamarla la princesa del pueblo; dice barbaridades, pero la gente la entiende.

Termino pidiendo a la buena gente de FiveRooms y Tien21 que, si piensan seguir con esta campaña para Navidad, corrijan esta barbaridad; y si tienen otra en perspectiva que sea una especie de continuación de la actual, que, por favor, no repitan la construcción verbal esta, que da grima cada vez que se oye. Y sí, puede hacer que se hable de vosotros, pero creedme: se habla mal.